Sergio Langer: “Judíos” de origen humorístico…

Humorista gráfico, judío (muy judío, casi súper judío) y aspirante a caza nazis. Talentoso observador de la realidad, comprometido y ácido. Creativo, lúcido y locuaz. Su obra se puede resumir en la palabra “jutzpé” (en idish, como le gusta a él). ¿Y qué es "Jutzpe"? Lo que le sobra a Langer: atrevimiento, audacia, insolencia, impertinencia, irreverencia y descaro.
En esta íntima y cálida entrevista con Nueva Sión, nos habla de su familia, de su vocación, del odio a su maestro de acordeón y de su libro recientemente publicado: “Judíos”.
Por Erick Haimovich y Enrique Grinberg

NS: ¿Cuál es el primer recuerdo judío que tenés? 
SL: ¿El primer recuerdo judío que tengo? No sé cuál podría ser el primero, te puedo dar una batería de recuerdos que tengo. Podría ser el olor a la papa hervida… se cocinaba mucha papa en mi casa y el olor a la papa hervida era algo muy característico. Por otro lado, mi mamá hablaba en idish con mi papá. No sé cuándo los escuché hablar en idish por primera vez, era un sonido familiar. También el mercado al que íbamos a comprar, era todo moishe. Estaba el panadero, que vendía los pletzalaj, cuya cara y la de su hijo me acuerdo perfectamente. Estaba Shíe, el que vendía fiambres… ¡de hecho había un fiambre que se llamaba Cracovia! Dentro de ese paisaje estaba mi abuelo, que iba al shill, el seder de Pesaj…
Recuerdo cuando fue la Guerra de los Seis Días, yo tenía ocho años, había discos sobre Nasser en idish. Eran discos triunfalistas, por haber ganado la guerra. Yo fui a una primaria judía desde primer grado, al Peretz, pero no al Peretz “de los linke”, como decía mi mamá, sino al que quedaba en Once. Después de vivir bajo el régimen comunista, no querían saber nada.

NS: ¿Y la primera vez que escuchaste algo sobre la Shoá, un tema recurrente en tu obra y que se lleva un capítulo entero en el libro que acabás de publicar?
SL: Esa es una pregunta que me atrapa en una telaraña de muchos recuerdos. No hubo una primera vez… yo sentía que tenía una madre que era diferente a todas las demás. Me acuerdo de un libro: Peregrinación por territorios ocupados, mi mamá me decía: “cuando leas ese libro vas a ver lo que me pasó”. Yo intenté leerlo un par de veces pero era un aburrimiento. Yo prefería ver las fotos de los campos, ver testimonios de los campos más top (risas).
También me gustaba ver películas de guerra, la serie “Combate”, y mi vieja se volvía loca, porque se escuchaban tiros y a ella no le gustaba, obvio.

NS: Esto significa que del tema de la Shoá se hablaba en tu casa…
SL: A ver, hablar se hablaba. Pero nunca hubo un clima de debate familiar. No era una familia muy normal porque mi viejo estaba poco tiempo, porque tenía un negocio en el sur. Y encima murió cuando yo tenía 12 años, mi hermano 14 y mi hermanita 7.
Pero mi vieja hablaba, porque seguía con la sensación del sobreviviente, decía, y con orgullo que había sobrevivido porque no se había dejado morir… como si lo hubiera decidido… era una mujer muy fuerte, se armó una coraza de hierro para no derrumbarse, creo…
Miraba libros sobre los sobrevivientes, leía todo lo que podía, para entender. A los 11 años me leí el libro El gran proceso, de Silvano Santander. Me fascinaba el juicio a Eichmann, como lo atraparon y la historia de los nazis en el Sur. De hecho, tenía una carpeta donde ponía recortes de diarios y revistas. Por ejemplo notas sobre Bormann, Mengele… Quizá en el fondo quería ser un cazador de nazis, ir a buscarlos a Bariloche, a San Pablo, a donde sea y llevarlos a Israel a que los juzguen.

NS: ¿Cómo Simón Wiesenthal?
SL: Sí, claro, cuando cumplí 40 años, pensé, “tengo que hacer un libro para dedicárselo a Wiesenthal”. Mi primer libro, editado por Ediciones del Rojas (Eudeba), “Langer, Blanco y negro”, tenía esta dedicatoria: “A Simón Wiesenthal, mi superhéroe más querido”. Creo que lo que más me motivó a terminar el libro fue que no se me muera Wiesenthal en el camino, por eso me apuré a terminarlo. Se lo hice llegar a través de Sergio Wieder, junto a una carta donde le puse que le tenía un cariño especial, que era arquitecto como él y que cuando era chico quería ser un “cazador de nazis” como él. Lo más glorioso fue que Wiesenthal me contestó. Para mí significó haber tocado un lugar importante en mi vida. Esta historia, con las cartas escaneadas y traducidas, aparecen en una parte del libro que acabo de publicar.

NS: En el prólogo de tu libro decís que sos “judío y humorista” y que “Si la suma de estos dos factores determina la pertenencia a un género, tal vez haya que redefinir el género o definir este libro como degenerado”. ¿Por qué no podría decirse que es un libro de humor judío?
SL: Porque no me lo propuse, surgió la idea al ver que tenía una cantidad de chistes sobre el tema, básicamente sobre la guerra en Medio Oriente. Si bien me gusta el humor judío, con sus clichés, sus estereotipos, sus códigos y sus cultores, personalmente nunca me interesó hacerlo… pero cuando se aprobó el proyecto, aparte de la historieta “La Vida es Bella” y una buena cantidad de humor e historietas que ya tenía hecho, me puse a laburar sin ningún preconcepto, todo lo que me venía a la mente con la mayor libertad posible y siempre con mi propia mirada, mi propia experiencia con lo judío. Como bien dice Florencia Werchovsky en la contratapa: “(…) no se encontrarán en estas páginas aquellos chistes benévolos sobre la cultura judía (los clásicos de viejos amarretes y madres expertas en extorsión afectiva) sino una colección de piezas que desafían la forma en que los judíos nos vemos y somos vistos”.

NS: ¿Para quién está dirigido el libro?
SL: Yo creo que básicamente para judíos que tienen la cabeza muy abierta, que pueden ser de distintas generaciones. Es ese público, más que el de un festival de historietas. Pero tampoco quiero discriminar con esto, porque mucha gente que no es judía que se va a interesar. Fijate en el título: Judíos. Esa palabra tiene una suerte de atracción, es como algo maldito. Porque mucha gente cree que si le decís “judío” lo estás hiriendo.

NS: Existe un fenómeno, que se está dando en Argentina en particular y también en muchos países del mundo, de aparición de lo judío en la opinión pública
SL: Claro, como algo cool y fashion. Existen eventos típicos de las grandes ciudades, donde el gourmet judío se mezcla con lo griego, lo rumano y el sushi. En determinadas capas medias y altas se empieza a poner de moda lo judío, de modo que ser judío ya no es tan estigmatizante. Yo no sé si esto va a perdurar, es una moda, una tendencia…
En relación al libro, lo saco ahora porque sencillamente llegó el momento de publicarlo. Se dio en este momento, no hice ningún estudio. Estoy contento del resultado. Es algo que me trascendió.

NS: ¿Cómo está organizado el libro Judíos, que acabás de publicar?
SL: Me costó mucho organizarlo. Los agrupé por temas y los ordené por capítulos: uno dedicado a chistes de judaísmo en general; otro sobre Medio Oriente; otro sobre Shoá; otro con documentos y testimonios de mi vida, más autobiográfico; y por último un breve capítulo de bocetos, donde se puede ver el proceso de realización de algunos de mis dibujos. Entre cada capítulo hay un separador con unas estrellitas de David que parlotean entre ellas.

NS: En el libro aparecen el Golem, Superman, Moshé Dayán, Wiesenthal… ¿Cuál es tu personaje favorito de la historia judía?
SL: Seguro Wiesenthal. Igual, los otros personajes me parecen más que interesantes. El Golem me es muy interesante porque es el antecesor de los superhéroes. Incluso más para atrás, el antecesor de los superhéroes es Moshé Rabenu. Los que crearon Superman eran judíos y toman la historia de Moshé: a Superman lo ponen en cohete porque el planeta iba a ser destruido. A Moisés lo ponen en una canastita para salvarlo.

NS: Hace unos años, por algunos de tus dibujos, recibiste una oleada de mensajes que te acusaban de antisemita. ¿Qué significó eso para vos y para tu carrera?
SL: Algunas me paralizaron y otras entendía de dónde venía. La primera acusación vino de una publicación comunitaria, un pasquín llamado Comunidades, allí me acusaban de racista y de antisemita por una historieta que salió en Barcelona y que hasta el día de hoy me pregunto por qué. Fue un mal trago para mí, reconozco y me hago cargo de muchos chistes míos, que podrían herir los sentimientos de alguien, incluso los hay arbitrarios y hasta ofensivos, pero en el conjunto de mi obra, suman… son como bombas de profundidad, misiles inteligentes al corazón de la bestia racista que anida en el inconsciente de las capas medias, en sus prejuicios alimentados por los medios de comunicación, en la corrección política que es el maquillaje del doble discurso. Yo apunto contra eso. ¿Hace falta que diga que no soy racista? ¿Que soy judío y que muchas veces me meto en la carne de un antisemita y dibujo desde ahí?
Hay mucha gente que no entiende mis chistes, no maneja los códigos de la historieta, o la ironía, la parodia, el humor negro… y lee en forma literal lo que viene servido. Bueno, lamento decirles que este libro no es para esa gente. Mi lector, el que disfruta mis laburos, también se ríe de sí mismo y disfruta del humor negro. El tema es cuando sacan de contexto mis chistes, los recortan de la totalidad y dicen: “Miren a este judío que se auto odia, miren la mierda que hace, y eso que tuvo una madre que pasó la Shoá, pobre esa madre si supiera lo que terminó haciendo su hijo. ¿Se imaginan?” Si yo soy antisemita, qué le queda a Ramón Camps. También me acusaron cuando hice unos chistes sobre los bombardeos de Beirut en 2006 por parte de Israel: “Opinar contra el gobierno era hacerle el juego a ‘nuestros enemigos’”, que es lo que pasó el año pasado cuando Gaza fue arrasada: no podés ser crítico porque te condenan a ser antijudío, una dinámica propia de los fachistas, donde se clausura el debate y sin debate, triunfa la intolerancia y la violencia.

NS: En distintos chistes aparece tu mamá como personaje. ¿Cuáles son los recuerdos que tenés de ella?
SL: Mi vieja era una tipa muy castigada. De hecho, en algún dibujo pongo que yo la quiero abrazar y no puedo, porque en el medio hay un montón de cadáveres. Eso lo pude hacer después de una constelación, que es una terapia que hice, donde ponés en escena a tu familia. Cuando fui, primero no me animaba a hacerlo, porque veía cómo los demás ponían en escena a sus propias familias. Todas las historias me pegaban, porque estaba el padre que no le dio bola a la hija, o el padre que no escuchaba a la madre, y así un montón de historias… Cuando finalmente se puso en escena a mi familia, la mujer que hizo de mi madre no podía hablar, se puso a llorar. Yo la escena la vi desde afuera, porque en la escena había uno que hacía de Sergio. Ahí me di cuenta que la distancia que tuve con mi madre era porque ella no podía, o porque yo necesitaba mucho de ella, pero ahora de adulto la puedo perdonar por no haberme dado lo que necesitaba, básicamente porque no pudo.

NS: ¿Qué creés que te legaron tu mamá y tu papá?
SL: ¿Cómo puede ser que yo quería dibujar y me contrataron un profesor de acordeón? Siempre lo conté con algo humorístico, porque el tipo me gritaba, me agarraba los dedos, estuvo a un paso de pegarme… Entonces, ¿cómo mi vieja permitía eso? Pero era tanto mi necesidad de amor, quería agradar a mi madre, sobre todo porque era una mujer que había sufrido muchísimo.
Este libro es un homenaje a esa gran mujer, pero también una despedida. Finalmente te podés despedir de alguien cuando cerrás un capítulo. Ahora ya puedo entender todo lo que pasó, y verdaderamente no importa si me puso un profesor de acordeón cuando no lo quería, porque a la larga me sirvió para hacer catarsis con esos momentos de mi infancia.

NS: En tu libro usás distintas idiomas: castellano, idish, hebreo, alemán… ¿Con cuál de esos idiomas te sentís más cómodo?
SL: Obvio que el castellano (risas). Aunque si alguien me quiere ordenar algo o me quiere pegar, que me lo diga en alemán y directamente me arrodillo. El idish es el idioma de mi infancia.

NS: El libro lo terminaste de armar en marzo de este año, pero lo empezaste hace aproximadamente dos años. Esto significa que en el proceso de realización del libro pasaste por una guerra en Medio Oriente y el atentado en Charlie Hebdo. ¿Influyeron estos acontecimientos en el libro? 
SL: Yo entregué el libro en julio de 2014, pensando en que podía salir para Rosh Hashaná. Pero justo se desató la ofensiva de Israel sobre Gaza. Todos los días se veían imágenes terribles de los bombardeos, centenares de víctimas civiles, notas en las redes, acusaciones de uno y otro lado, era un escenario muy complejo para sacar el libro y la decisión de la editorial fue esperar y sacarlo cuando se aquietaran las agua. Y las aguas creo que nunca se tranquilizaron, porque después apareció el ISIS a cortar cabezas, después vino Charlie Hebdo, después Nisman, y después ya no sabemos qué viene… Así que al libro le agregué como 30 páginas más, e incluso rehíce el prólogo.

NS: ¿Conociste a los humoristas que fueron asesinados en el atentado a Charlie Hebdo?
SL: Sí, conocí a Charb, el director, hace 15 años, en Cuba, en un festival de humor, donde éramos parte del jurado junto al gran humorista gráfico Wolinski, que también murió en el atentado. A la revista la conocía. De hecho, hubiera estado honrado de trabajar ahí. Y seguramente si hubiera estado en Francia y hubiera trabajado en la Charlie Hebdo, me hubieran matado.

NS: En el prólogo de tu libro decís que “los únicos límites para el humor son los límites del horror. Es decir, ninguno”…
SL: Y sí, porque mientras el horror no tenga límites, mientras sigamos viendo cómo decapitan a gente inocente por Youtube, ¿por qué el humor tiene que tener límites?

Fuente: Nueva Sion www.periodiconuevasion.com.ar/articulo.php?id=6186

Algo más que una gran cantante israelí de fama internacional

El 30 de abril, la consagrada cantante israelí Ajinoam Nini presentará su último disco “Live Medicine” en el Teatro Coliseo. NOA, como también es conocida, es una extraordinaria y versátil cantante y música que aborda de manera sublime variados estilos musicales. Combina finamente la precisión de la lírica, los ritmos de jazz, los acompañamientos orientales, la fuerza del rock, la melodía del pop, entre tanto cromatismo musical. Asimismo, se destaca también como percusionista.
Con su cautivante carisma y talento, NOA entrega todo en el escenario a su público. Mujer inteligente con temperamento fuerte, ideas e ideales, es una luchadora en el campo de la paz en Medio Oriente y en el mundo. Entre otros reconocimientos, fue nombrada Embajadora de buena voluntad de la FAO.
Su arte la llevó a cantar el Ave María en el Vaticano frente al Papa Juan Pablo II, a grabar el soundtrack de la película La Vida es Bella, y actuar en vivo junto a Serrat, Sabina y Sting, entre tantas otras personalidades de renombre mundial que se suman a su inabarcable trayectoria.
Ha pisado los escenarios más importantes del planeta: el Carnegie Hall y el Avery Fisher Hall en Nueva York, el teatro Olympia de París y el Coliseo de Roma, solo para mencionar algunos.
En entrevista exclusiva dialogó con Nueva Sión desde Israel antes de su llegada a Buenos Aires.
Por Enrique M. Grinberg

NS: Ante todo quiero agradecer tu amabilidad en aceptar la entrevista.
NOA: Realmente es un placer poder conversar contigo.
NS: Hagamos la entrevista en hebreo, es más fácil para mí, seguramente para vos también.
NOA: En verdad, y por haber crecido en Estados Unidos, para mí es un poco más fácil en inglés que el hebreo, pero mi hebreo ahora tiene casi el mismo nivel que mi inglés. Así que no hay problema…
NS: Hablemos sobre tu recorrido biográfico, aparecen distintas geografías y culturas, me estoy refiriendo a Israel, Estados Unidos y Yemen. ¿Cómo influyeron en tu persona?
NOA: Comencemos por la cultura yemenita. Ante todo te digo que yo soy ya la tercera generación en Israel, la cuarta generación por parte materna. De parte de mi madre, mi familia llegó a pie de Yemen a Israel en 1890. Eran muy sionistas e hicieron una travesía de casi un año hasta llegar. Algo similar atravesó la familia de mi padre. Mis dos padres son de origen yemenitas así que no hubo una “asimilación” de nuestra “yemenitud”, pero sobre todo una “yemenitud” muy israelí. La cultura yemenita es extraordinaria, me fascina, toda, cada uno de sus elementos. Su danza es extraordinaria; mi mamá era bailarina de la Agrupación Imbal dirigida por Sara Levi-Tanai, a quien conocí profundamente e incluso trabajé con ella al inició de mi camino. Ella fue una de las personalidades destacadas de la cultura yemenita en Israel, poeta, coreógrafa que se ha difundido, una persona extraordinaria. Y la imagen de la mujer yemenita es algo que me ha fascinado, la mujer yemenita es una mujer fuerte, colorida, una mujer inteligente, con mucho ingenio, una mujer que sabe parar en lo suyo, que sabe hacer y son responsables de todo. Ellas realmente dirigían la casa, la familia, todo; en la cultura yemenita las canciones sobre la mujer yemenita son maravillosas, las aprendí de mi abuelo. En cada actuación me preocupo por lo menos que haya una canción yemenita, es un anclaje cultural muy importante y personal para mí desde la niñez. También toco el Paj (tacho) que es un instrumento yemenita clásico, también lo voy a utilizar en la presentación en Buenos Aires. El carácter fuerte de la mujer es una cosa que me acompaña como hilo conductor en mi carrera. Lo que me emociona es lo que intento hacer.
Pasemos a Estados Unidos. Tuve la suerte de llegar a Estados Unidos con mi familia al año y medio de edad. Crecí en Nueva York hasta los 17 años, todos los años formativos de mi vida pasaron en Nueva York. Yo hablo inglés, como te he dicho, casi como lengua materna, aprendí a hablar inglés antes que en hebreo. Leo libros en inglés desde muy joven, me gustan mucho los libros en inglés, la poesía en inglés. De hecho, me hubiera gustado estudiar en la Universidad Literatura Inglesa y aun me gustaría. Nueva York me proporcionó mucha cultura, desde la maravillosa música jazz, clásica, bailé en elencos clásicos en los mejores lugares, arte plástico, todo tipo de arte me interesaba y consumí. Pese a que en nuestra casa no éramos religiosos, pero si tradicionalistas, mis padres me enviaron a la Ieshivá (casa de estudios religiosos). Yo estudié en una Ieshivá de las que se definen como Ortodoxas Modernas, participé del Movimiento Juvenil Bnei Akiva, Realmente abrevé de ese mundo, más allá que nuestro hogar era diferente, así crecí. También estaba la calle neoyorkina que no era judía, no era un barrio ortodoxo. Allí conocí niños de Puerto Rico, de China y kurdos que vivían junto a nosotros en el barrio de Bronx, de allí me atrajeron también varios elementos que me aportaron en diversos sentidos.
Ahora hablemos de Israel, llegué a los 17 años por amor, conocí un muchacho en el secundario y quería estar junto él aquí. Convencí a mis padres de que teníamos que volver a Israel porque nosotros éramos una familia sionista y que ellos siempre decían que nosotros volveríamos a Israel y que si ellos no iban a regresar yo lo haría. Me acerqué al Movimiento de los Tzofim, a la Sojnut (Agencia Judía), estudié en el internado Boyer en Jerusalén, terminé allí mis estudios, me enrolé en el ejército. Fue muy duro para mí en los comienzos en Israel, fue un choque cultural, era todo muy diferente a lo que conocía en Estados Unidos, desde lo cultural, la conducta, el comportamiento, la comunicación entre las personas, pero me atraía el “israelismo” alocado y personal, el desenfreno, el descaro, el arraigo, era algo que quería de verdad estar dentro. Ingresé a él y se puede decir que me convertí en israelí. Aunque todavía uno viene siempre de un lugar distinto, pero me conecté mucho realmente. Me conecté con el idioma hebreo, maravilloso y bello, y con la poesía hebrea, de hecho entre los discos míos más conocidos aquí en Israel es un disco con poesías de Lea Goldberg que hice junto a Guil Dor. Israel me dio un regalo gigante, el contacto con Guil Dor, quien fue mi maestro en la Escuela Rimon, donde fui a estudiar una vez concluido el ejército. La Escuela Rimon es la número uno en música jazz y contemporánea, una institución extraordinaria. Allí encontré a Guil y nosotros compartimos actividad desde aquel momento, este año celebramos 25 años de actividad musical conjunta.

NS: ¿Qué lugar ocupan los poetas a la hora de elegir su repertorio? ¿Hay alguno de su preferencia?
NOA: Ya desde pequeña me atraían los libros y la poesía, leía muchos libros. Hasta el día de hoy, la música poética es la más querida por mí. Así también la música de los cantautores americanos de los años ´60, Leonard Cohen, Joni Mitchell, Paul Simon, son muy apreciados por mí. Éstos son como la santa trinidad. En casa nosotros escuchábamos Esther Ofarim, Shoshana Damari y Bárbara Streisand, que le gustaba a mis padres y también música clásica, de la que mis padres eran amantes. En verdad tuve una gran riqueza en donde la poesía ocupó un lugar importante en este espectro. Yo misma comencé a escribir poesía, a los siete u ocho años. En realidad yo escribí toda mi vida, mi adolescencia, poesías, todo lo que me pasa en el día. Cuando me dediqué a musicalizar a Lea Goldberg, fue la primera vez que me vinculé con la poesía. Desde entonces, salvo algunas excepciones como con Meir Vizeltir, o algún poema de Dan Minster, me dediqué fundamentalmente a musicalizar mis propias letras desde 1998, es decir, letras musicales, donde letra y música van de la mano al mismo tiempo y no una en función de la otra. Yo escribo las letras de las canciones que compongo en general en inglés y en hebreo. Realicé un disco completo en hebreo donde yo escribí las letras como está en el repertorio de fondo. Dejando de lado a los poetas en idioma inglés, en realidad escribieron en español y me gustan mucho, Octavio Paz y también Pablo Neruda son muy preciados por mí como poetas. En particular Octavio Paz, me enloquezco por él. Me enloquece como deconstruye el idioma y luego lo reconstruye nuevamente.

NS: ¿Con Guil Dor comparten las mismas influencias artísticas o se complementan?
NOA: Ambas, lo que es lindo en realidad. Tenemos mucho en común en nuestro gusto nos emocionamos con la misma música y nos renovamos mutuamente. Bueno, mucho más me renueva Guil en verdad, él es dieciséis años mayor, una persona tan extraordinaria, tan habilidoso, tan rico en todo, él conoce mucho de música, es sensible, abierto, todo el tiempo estudia, una persona impresionante de una manera extraordinaria. Digamos que dejé la Escuela Rimon después un año y me quedé otros veinticinco años, simplemente cambie la definición de Escuela, o sea toda mi carrera. Como se dice en latín o español la palabra carrera significa camino y no lugar. No son puntos a los que se llegan, sino un camino que haces todo el tiempo.

NS: Concuerdo con tu definición, nosotros estamos siempre andando…
NOA: Es cierto. Esto desde mi concepción. Si no quisiéramos y nos emocionáramos con las mismas cosas, no creo que nos hubiésemos aguantado tantos años.

NS: ¿Ves una posibilidad de que la música israelí empiece a cobrar mayor repercusión a nivel mundial?
NOA: En verdad sí, lo veo cada día más, veo personas increíbles quebrando las fronteras todo el tiempo. Los jazzistas israelíes tocan en vivo, como ser los hermanos Cohen, Avishai Cohen, Omri Mor, entre otros muchos talentosos que reciben reconocimiento en el mundo. También personas como Idan Raijel, cuya música especial recibe mucho eco en el mundo; Ester Rada, que hace música soul muy interesante y llega a muchos lugares. En el campo de la música electrónica los DJs israelíes que tocan en vivo como ser Infected Mushroom, entre tantos otros más. Digamos que la música israelí más popular, por ejemplo Shlomo Artzi, yo no lo veo fuera de las fronteras de Israel, sólo en comunidades donde hay israelíes. No pasa sólo en Israel, sino en todo lado donde hay un artista que es muy grande, con excepción de los Estados Unidos, porque el idioma inglés está en todos lados. Si por ejemplo ves un artista en Alemania, una vez actué con un artista gigante como Peter Maffay pero fuera de las fronteras de Alemania no saben quién es. Él representa precisamente la cuestión más alemana, del hombre simple de calle en Alemania. Las personas que son un poco más esotéricas, un poco más cerrados, más interesantes desde el lado, cultural, tienen más posibilidades de cruzar el océano o hablemos de formatos sin palabras como la música electrónica que es independiente del idioma. Por ejemplo, Joaquín Sabina con quien trabaje en mi último disco y quiero tanto, es un gran poeta, pero si no entendés el idioma español te perdés el 80% de lo que hace, no es algo que se puede trasladar en Francia por ejemplo, lo mismo con los hebreoparlantes.

NS: Entender un idioma, es entender una cultura.
NOA: Sí, cierto, el idioma es todo. Por ejemplo hace tres años, grabé un disco de música israelí clásica llamado “Eretz Shir-Tierra de Canción”, que recopilaba canciones emblemáticas de Israel como “Aiu leilot-Hubieron noches”. Era mi intención honrar esas melodías y las grabé con la Orquesta Sinfónica de Jerusalén. Hice algunas presentaciones alrededor del mundo, pero noté que por más que explique las letras, había algo en la historia y la cultura que hacía que la conexión no sea completa. Contrariamente a lo que pasó en las actuaciones en Israel, donde no sólo sentí que la gente escuchaba las palabras sino que había una asociación histórica, una energía, sueños, mucho más profundo. Yo tengo suerte porque en gran parte del mundo puedo comunicarme en inglés.

NS: Comenzaste a hablar un poco de tus discos y de los caminos. A mi entender cada disco tiene un momento personal como así también un contexto social y político. Me gustaría recorrer contigo algunos de tus títulos y preguntarte por ello. Vamos por el primero Ajinoam Nini y Guil Dor sobre, poesías de Lea Goldberg y Rajel.
NOA ¿Me hablas del de Rajel y Lea, el que estaba sumergida en el agua azul?

NS: Si, así es.
NOA: Es un disco muy importante, es el símbolo de mi ingreso a la cultura hebrea en realidad. Es mi primer disco hebreo que también simboliza mi admiración por Lea Goldberg quien es una gran poetisa. Si yo pudiera escribir en hebreo elevado me gustaría poder hacerlo como ella, es mi poetisa favorita.
Lo extraño, es que este disco lo comenzamos a grabar con Pat Metheny, siendo este el primer disco con el que irrumpimos en el mercado internacional. Él es un gigante de la guitarra y nos ayudó mucho para poder proyectarnos internacionalmente. La grabación fue muy lenta dado que él estaba siempre de gira por el mundo, muy ocupado. Pat Metheny mismo nos dijo que por seis meses no se iba a poder ocupar del disco. Nosotros debatimos: ‘¿qué hacemos?, ¿esperamos?’, y justo recibimos una invitación del Festival Israel para presentarnos un noche. Allí pensamos qué programa íbamos a ofrecer y llegamos a Lea Golberg, quien estaba esperando para salir e hicimos este disco. La parte importante era el idioma hebreo, estaba muy orgullosa porque lo realizamos, Bohi Kala (El), Mizmor Laila (Nocturno), Uri, todas estas canciones en este proyecto muy cercano a mí.

NS: Seguimos con Noa Now (Ahora Noa).
NOA: Un disco muy importante para mí. Es el primer disco que se realizó justamente después del nacimiento de mi primer hijo. Todo este disco está influenciado por la bomba nuclear en mi cerebro y espíritu cuando fui madre. Es también un disco de contenido político, pero como siempre escribo entre líneas, yo no escribo canciones que sean claramente políticas. Soy más de codificar dentro de mis canciones, en Now hay alguna de ellas.

NS: Quiero contarte que este fin de semana que pasó viajé a Basavilbaso, Entre Ríos, donde se asentaron las Colonias del Baron Hirsch a unos 320 kilómetros de Buenos Aires y llevé conmigo toda tu discografía para escucharla. Comencé el viaje con Eretz Shir (Tierra Canción): ¿qué me podés contar del mismo?
NOA: ¡Ante todo espero que lo hayas disfrutado! Es el disco sobre el cual te comencé a contar antes. Quería honrar a la canción israelí. Lo hice también en el marco del Festival Israel junto a la Orquesta Sinfónica de Jerusalén. Fue un proyecto movilizador y alegre y un innovador ya que me ocupé de la música originaria en contraposición a Now, Genes and Jeans (Genes y Jeans), Calling (Llamada). En todos mis discos mis temas son originales y aquí yo simplemente soy una intérprete más del lo que escribieron otros, pese a que nos tomamos algunas libertades de musicalización e interpretación con estas canciones, intentamos cosas diferentes .Quisiera decir que este disco, lamentablemente, con pena lo digo, tenía la oportunidad de llegar masivamente al público pero sufrió mucho por un incidente que me pasó en relación a nuestra discusión política. Justo en el tiempo que el disco salió fui invitada a cantar en un acto árabe-israelí, conjunto, por “Iom Hazicaron - Día del Recuerdo”. Antes de ir a la Plaza Rabin para cantar ese mismo día en lo que se llama “Cantamos en la plaza”, participé del acto conjunto. Yo me sentí muy orgullosa por participar de este acto, tan lindo y que simboliza tanto el lugar preciso de la santidad y las posibilidades de llorar en conjunto, realizar el duelo juntos sin distinciones y por la sangre derramada. Esto es algo importante para mí. No pude ignorar la chocante reacción al día siguiente, el boicot y la violencia que se desató contra mí, que de hecho no nació ese mismo día. Después de todo, hace más de años que expreso mis ideas, desde el asesinato de Rabin que canté en la marcha, yo estoy en la misma línea. Pero, algo en este evento y también el gran “cambio en el aire”, los últimos años, erupcionó llegando a líneas rojas. Todo esto afectó a las personas en sus posibilidades de llegar a este tipo de actos que se realizan.

NS: Ante todo me quiero solidarizar contigo por la situación que tuviste que vivir. Creo que tanto en Israel como en la diáspora, ustedes no están solos y la gente que piensa de manera similar los quieren.
NOA: Gracias, yo sé que esta gente existe, pero lamentablemente no tienen fuerza, no tienen fuerza en el mercado, no se organizan, son individuales, todo el tiempo me escriben algunas cartas aquí y allí, mucho respeto por ello, pero no es una cosa que permite llenar salas de conciertos y ocupar los lugares de los grandes agujeros, es muy, muy triste.

NS: Ahora me gustaría pasar a los dos siguientes discos, Nápolis (Nápoles) y The Must Be Another Way (Debe Haber Otro Camino), junto a la cantante árabe Mira Awad.
NOA: Nápoles simboliza el vínculo muy, pero muy profundo, que tengo con Italia. Sé que en Argentina hay muchos italianos conectados con Italia, ¿es cierto?

NS: Así es.
NOA: A lo mejor interpretaré en Buenos Aires entonces alguna de estas canciones napolitanas, quizás sea lindo, lo pensaré. De todas formas me presento hace muchos años en Italia, digamos que no hay otro país con el cual desarrollé una relación tan profunda y bella como con Italia. Por muchos motivos, hablo el idioma, me gusta mucho la cultura, recibí una Orden de Caballero del presidente de Italia. Yo quería devolverles y agradecerles de alguna forma por todo lo que me brindaron durante años. No sólo los grabé, sino que los presenté, las canciones napolitanas ocuparon un lugar muy importante en mi vida. A mi madre les gustaba mucho y en mi niñez las escuchaba mucho en los discos que ella ponía, en la cocina, cuando caía nieve. Estaban plantados en mi mente y volvieron cuando trabajé muchos años con Solis String Quarte, en Nápoles pude entender mucho más de lo que entendía hasta entonces. Escuché los cantantes auténticos, estudié sobre la construcción de las canciones, la importancia de las palabras, aprendí el idioma e ingresé mucho al canto napolitano. Me encuentro con mucha gente que me dice que en verdad una yemenita de Israel pueda llegar a estas interpretaciones con la pronunciación perfecta y todo, yo les digo que es simple, ante todo porque me gusta mucho la música y la respeto, yo no intento construirla, para que ella sea yo, sino que yo intento ser ella. Esas son las causa del porque los napolitanos me agradecen con amor.

NS: Creo que también las temáticas que abordan las canciones napolitanas son muy parecidas a las que cantamos nosotros los judíos.
NOA: Así, es. Si leés lo que escribí en un libro que acompaña al disco justamente es eso lo que escribí, que la cultura judía y napolitana es muy similar. En el sufrimiento, en el romanticismo, en el sentimentalismo, la fraternidad, la solidaridad, la amistad, educación y también como te dije que en mis canciones políticas muchas veces escribo entre líneas el mensaje, también ellos lo hacen todo el tiempo, hay ciertos códigos a descubrir.

NS: ¿Y sobre el disco con Mira Awad? 
NOA: Todo el proyecto con Mira Awad fue extraordinario, simplemente un recorrido impresionante. Empezó en el 2000 y algo con el disco Now, que antes me mencionaste, cuando la invitamos a cantar con nosotros la canción We Can Work In Out (Nosotros Podemos Trabajar en Eso) y se continuó con todo tipo de cooperaciones esporádicas, aquí y allí, la invitamos a sumarse y estar a nosotros, en varias presentaciones. Entonces llegó Eurovision en el 2009, hubo una gran oposición y dije: “un momento, si voy con Mira, acuerdo; si no, no quiero ir sola”. No es para ser una diva Pop sino que es para transmitir un mensaje político en esta importante ocasión.

NS: Es un disco muy energético y positivo, se siente, se percibe.
NOA: Si, hay allí mucha energía en todo, de Mira sola que es increíble, de nosotras y de nuestra unión, muy intenso.

NS: ¿Existe alguna diferencia entre el perfil israelí de Ajinoam Nini y el de Noa la internacional?
NOA: No, no, es lo mismo. Es sólo una cuestión técnica el nombre. Simplemente me identifico con ambos nombres, hace muchos años lo uso indistintamente, es parte inseparable de mí. Lo lindo del nombre Noa, que no se si sabías, es su origen. Noa era la mayor de catorce hijas de Tzelofjad, esto fue en la época del éxodo de Egipto, es la generación del desierto. Cuando su padre falleció, no había herederos varones, por lo cual se iban a perder las propiedades familiares. Entonces dijo Noa: “pese a no haber varones, las mujeres pueden administrar de manera excelente todas las propiedades” y Moisés acordó. De allí, en realidad, podemos decir que salieron las leyes sobre los derechos de las mujeres en la Biblia y el pensamiento feminista.

NS: Volvemos sobre los conceptos que hablamos antes de la mujer yemenita fuerte…
NOA: Así es, cerramos un círculo.

NS: Antes de terminar la entrevista, me gustaría que me hables de tu último disco, el que presentarás en Buenos Aires “Love Medicine” (Medicina del Amor).
NOA: Love Medicine es mi disco número quince, es un disco del cual me siento muy orgullosa. Se realizó por medio de crowfunding (financiamiento masivo) totalmente independiente, con apoyo del público. Realmente, en verdad, hice en él lo que quise, me sentí muy libre, incluyendo las fotografías bajo el agua y todo, también los arreglos musicales. Se grabó íntegramente en mi casa y tuve unos cuantos invitados estupendos. Utilicé muchos elementos de la música brasilera, incluí una canción que escribí para el musical sobre la vida de Juan Pablo II, del cual estuve muy cerca. Y lo más destacado que hay son dos dúos, Pat Metheny el extraordinario guitarrista que te conté antes y es nuestro buen amigo, él y yo escribimos la letra; y el último es el más querido, Joaquín Sabina, a quien yo quiero mucho. Extraordinario fue que recibió la canción que le mandé y quiso traducirlo al español.

NS: ¿Qué expectativas tenés de tu presentación en Buenos Aires?
NOA: No es la primera vez que me presento en Buenos Aires, siempre tuve una experiencia positiva. Estoy esperando mucho dicha actuación. También en septiembre regreso junto a Joaquín Sabina, seré su invitada. Y ahora me presento sola en el Teatro Coliseo y me siento muy emocionada y espero mucho que venga mucha gente a escucharme.

NS: Seguramente. Muchas gracias Ajinoam por la posibilidad que nos diste de conocerte más y entrevistarte.
NOA: Gracias a vos, para mí fue un placer conversar contigo y nos vemos en la presentación.

Para quienes quieran conocer más de Ajinoam Nini pueden ingresar a noasmusic.com
Quienes quieran escuchar su disco pueden hacerlo en www.noasmusic.com/love-medicine
Video presentación del disco Love Medicine www.youtube.com/watch?v=_6V6tU9LiFw

Publicado en Nueva Sión www.periodiconuevasion.com.ar/articulo.php?id=6174

Un poco de poesía israelí para acompañar el verano: hoy Yehuda Amijai

Aquí estamos de regreso con esta hermosa propuesta que es Limud Verano, a los nuevos lectores
bienvenidos (puede leer publicaciones del Verano pasado)  y a los antiguos seguidores feliz reencuentro!
La propuesta de  hoy es presentar brevemente al un poeta israelí llamado Yehuda Amijai. El nació en Wurzburg, Alemania en el año 1924 en el seno de una familia judía tradicionalista. Es en su hogar que adquiere una solida base y formación judía y religiosa.

En el año 1935 emigra junto con sus padres a Israel, más precisamente a la ciudad de Petaj Tikva y luego se trasladaría a Ierushalaim (Jerusaem) ciudad a que le dedicaría muchos y bellos poemas siendo su motivo central.

En 1942 finaliza su estudios en la Yeshiva (casa de estudios religiosos) y se alista en la unidad de las Brigadas Británicas.

En la obra de Amijai es sumamente central su conocimiento religioso y de las fuentes judias, que a pesar de su laicismo, utilizará repetidamente en su obra por medio de imágenes, debates y comparaciones con los textos sagrados.

A partir del año 1946 asiste a un curso de profesores en el SeminarioBeit Hakerem, en Jerusalem, esto lo habilita a eje ercer la docencia tarea a la que dedico más de 15 años.

Muchos argentinos tuvieron el provilegio de poder asistir a sus clases magistrales en el ya extinto Majon Greenberg en Ierushalaim (Instituto de formación ara maestros hebreos de la diáspora).

Transcurría 1949 y comienza sus estudios de Literatura y Biblia en la Universidad Hebrea de Jerusalem.

En 1957 recibe el Premio Shlonsky por su primer libro de poemas, de allí en adelante no cesa su producción poética como así también le llegan importantes reconocimientos como ser el Premio Brener por su segundo libro en 1969, el Premio Bialik en 1976, el Premio Israel en 1982 y el Premio Agnon en 1986, entre tantos otros.

Yehuda Amijai fallece en el año 2000 y nos deja de legado una rica producción poética judía e israelí que ha sido traducida a múltiples idiomas.

Hoy presentaremos el poema “El Hombre en su Vida” de Yehuda Amijai.

Yehuda Amijai nos invita a reflexionar de manera disrruptiva y desafiante con el texto inspirador que es un fragmento de Kohelet (Eclesiastés, texto original al pie del articulo). Nos sumerge en el mundo de una lógica de multiples verdades y lógicas cuasi talmúdicas por medio de su poema. Abre a la hipertextualidad e interpretación desacralizando las fuentes hebreas y haciéndolas mas asequibles y actuales a mi humilde entender.

En tiempos de verano, relax y vacaciones nada mejor que poder pensar y aprovechar el tiempo, ya verán por qué lo digo!.

Tarea para el hogar: Invitación a la reflexión.

 ¿Se equivocó Kohelet (el Eclesiastés)?.
 ¿Qué hacemos y que quisiéramos hacer con nuestro tiempo?
¿En que destinamos tiempos y recursos?
¿Si no es ahora cuando? (Fragmento de Pirkei Avot, Hillel)
Que disfruten de la lectura y la reflexión. Hasta la próxima entrega.

Enrique M. Grinberg

EL HOMBRE EN SU VIDA
Yehuda Amijai

El hombre en su vida no tiene tiempo de tener
tiempo para todo.

Y no tiene el tiempo de tener el tiempo
pare todo afán. El Eclesiastés no tuvo la razón
cuando dijo aquello.
 
Un hombre tiene que odiar y amar a la vez:
con los mismos ojos llorar con los mismos reírse.
con las mismas manos arrojar piedras
y con las mismas recogerlas,
hacer el amor en la guerra y la guerra en el amor.
 
Y aborrecer y perdonar y recordar y olvidar
y ordenar y confundir y comer y digerir
lo que una larga historia
hace en muchísimos años.
 
El hombre en su vida no tiene tiempo.
Cuando pierde, busca,
cuando encuentra, olvida,
cuando olvida, ama.
y cuando ama comienza a olvidar.
 
Y su alma es instruida,
v su alma es muy profesional,
sólo su cuerpo permanece siempre diletante:
intenta y se equivoca
no aprende y se equivoca
no aprende y se confunde
ebrio y ciego en sus placeres y pesares.

Muerto de higos él morirá en el otoño,
arrugado y lleno de si y dulce,
las hojas secándose sobre la tierra,
y las ramas desnudas señalando
hacia un lugar donde hay tiempo para todo.

Kohelet (Eclesiastés) Capítulo 3 Versículos 1-8

Hay un momento para todo y un tiempo para cada cosa bajo el sol:
un tiempo para nacer y un tiempo para morir, un tiempo para plantar y un tiempo para arrancar lo plantado;
un tiempo para matar y un tiempo para curar, un tiempo para demoler y un tiempo para edificar;
un tiempo para llorar y un tiempo para reír, un tiempo para lamentarse y un tiempo para bailar;
un tiempo para arrojar piedras y un tiempo para recogerlas, un tiempo para abrazarse y un tiempo para separarse;
un tiempo para buscar y un tiempo para perder, un tiempo para guardar y un tiempo para tirar;
un tiempo para rasgar y un tiempo para coser, un tiempo para callar y un tiempo para hablar;
un tiempo para amar y un tiempo para odiar, un tiempo de guerra y un tiempo de paz.

Publicado en Limud Verano



Ajim – Hermanos – Brothers

Dos hermanos. Dos historias totalmente diferentes. Dos cosmovisiones de mundo opuestas. Dos posturas encontradas. Dos realidades. Dos caras de una misma moneda. Dos interpretaciones de la ley. Dos en el amor y el odio. “El judaísmo” y “los judíos”. Dos luchas irreconciliables. Un mismo Estado.

Esta película es del director israelí Igaal Niddam, nacido en Marruecos en el año 1938. Entre 1948 y 1959 vivió en un kibutz en Israel, trabajó como camarógrafo en Tel Aviv. Luego se estableció en Suiza en 1964.

Niddman nos introduce por medio de su obra en una de las temáticas candentes de la sociedad israelí en relación al lugar del Estado y la religión. En el mismo aporta también al debate sobre la democracia, la ley, los derechos y las obligaciones. En particular para trabajar esta temática toma un tema muy sensible en la sociedad israelí que es el enrolamiento militar o no de los ortodoxos y ultraortodoxos estudiantes de las Yeshivot (Casas de Estudio Talmúdicas).

Se presenta esta problemática basada en la historia ficticia de dos hermanos de origen argentino que fueron separados por la trágica historia vivida en Argentina en los años 70. Dos hermanos desencontrados y desconocidos. El uno no sabía por qué el otro lo había abandona en su más tierna infancia. Si bien un abismo los separa, la convicción ideológica, la lucha, la pasión y sus creencias dogmáticas les son comunes.
Dan vive en Israel, más precisamente en un Kibutz en el sur del país. Él es pastor de ovejas. La geografía que habita y recorre son los paisajes bíblicos. Su ocupación como pastor remite a los tiempos ancestrales del pueblo judío. Su hermano Aarón es un abogado prestigioso, ortodoxo y vive Nueva York. Se ocupa de la defensa de los derechos de los estudiantes talmúdicos que se niegan a enrolarse y servir en el ejército.

El encuentro de ambos hermanos se produce en Israel cuando justamente comienza el juicio que tratará este tema tan controversial. La película intenta abrir un debate necesario que se debe dar la sociedad israelí en relación a la separación entre religión y Estado en Israel.

Argumentos a favor y en contra se ponen en juego. La torá y la ley civil se encuentran en la sala del juicio en la tierra de los profetas.

A fin de ir adentrándolos en el debate casi talmúdico entre la ley civil y la ley raigal les dejo algunas fuentes para complejizar la temática antes de que vean la película.

Espero que la disfruten, al pie de la nota esta el link que dará inicio a la función.

"¿Salen sus hermanos a la guerra y ustedes permanecen aquí?". - Bamidvar 32:6.

“De veinte años arriba, todos los que pueden salir a la guerra en Israel, los contarán vos y Aarón por sus ejércitos”. - Dvarim 1:3

“Para cada cosa hay un momento bajo el cielo... Hay momento para hacer paz y hay momento para hacer guerra”. - Kohelet.

“Cuando un hombre se presenta ante el trono del juicio, lo primero que le han de preguntar no será ‘Has servido a Dios, orado y observado el ritual?’ sino ‘Te has comportado honorablemente con tu semejante?’”. - Talmud Babli-Shabat 31a.

“¿Si no soy yo para mí, ¿quién será? Si yo soy sólo para mí, ¿qué soy? Y si no es ahora, ¿cuándo?". - Pirkei Avot 1:14.

“El que quiera hacer paz, la hacemos. El que quiera retirarse, que se retire. El que quiera luchar, luchemos”. - Talmud Ierushalmi.

“Cuando el Pueblo de Israel es atacado, Dios sufre y es como si lo estuvieran atacando a él, por lo que luchar para la defensa del pueblo es considerado como defender el nombre de Dios”. -  Midrash-Bamidbar.

“Existen diferentes tipos de guerras que el pueblo puede luchar. En ocasiones estas guerras pueden ser
“mitzvá” y el pueblo debe lucharlas, así como cumpliría cualquier mitzvá de la Torá”. - Rambam- Hiljot Melajim 5.

“La utilización inapropiada de la Torá" para intereses sectoriales. Ya los sabios señalaron que "1.000 se iniciaron en la Torá, 100 de ellos llegaron a la Mishná y apenas 10 compenetraron el Talmud, pero sólo uno servirá de guía". Todos deben incorporarse al ejército, algunos selectos seguirán el camino del estudio exclusivo de la Torá”. - Javer Knesset por Shas Rab. Jaim Amsalem.

“Quien derrame la sangre de un ser humano, su sangre será derramada por un ser humano. Pues Elohim hizo al hombre según su imagen”. - Bereshit 9:6.

“Guárdate y protege con cuidado tu vida...". -  Devarim 4:9

“Y meditarás en ella día y noche”. - Ioshua 1:8.

"Y convertirán sus espadas en arados y sus lanzas en hoces. Ninguna nación levantará espada contra otra nación, ni aprenderán más para la guerra". - Ishaiahu 2:4.

“Todos nos beneficiamos del estudio de la Torá”. - Pirkei Avot 6.

“Cuanto más Torá, más vida”. - Hillel Mishná Avot 2:7.

"Ojalá que aunque a mí me abandonen guarden mi Torá, porque la luz que hay en ella los devolverá al bien". - Midrash Eijá.

“¡Grande es la paz! Pues toda la Torá fue entregada para traer paz”. - Rambam-Hiljot Janucá.

“Todo hombre judío tiene la obligación de estudiar Torá, ya sea pobre o rico, sano o enfermo, joven o muy anciano y débil; aunque sea tan pobre que viva de la caridad pidiendo en las calles;  aún quien debe mantener una esposa e hijos está obligado a dedicar tiempo, por la mañana y por la noche para el estudio de la Torá”. - Rambam-Hiljot Talmud Torá 1:8.

“El estudio de la Torá es la mitzvá más importante porque nos enseña como actuar. No existe otra mitzvá que se iguale al estudio de la Torá. Más bien, éste equivale al resto de las mitzvot juntas, debido a que el estudio lleva a la práctica”. - Rambam-Hiljot Talmud Torá 3:3.

“Los ultraortodoxos tiene derecho y deben de estudiar la tora día y noche. Son soldados de la Torá no solo durante tres años, sino toda la vida. ¿No es el reclutamiento forzoso una violación de su liberad?” - Extractos de la película Ajim.

El ex Rabino Supremo de Tzáhal, Cnel. Rab. Avichai Ronetzky, describió la problemática de los marcos existentes del ejército. La participación masiva de los jaredim (ultraortodoxos) supone grandes cambios y profundos ajustes: ellos no participarán de actividades en las que participan mujeres; no asistirán a ceremonias en las que actúen mujeres; ellos requieren otras normas rituales, en especial lo relativo a la comida "casher"; realizarán intentos de conversión dentro de las filas de los reclutados; no participarán de ejercicios en que los instructores sean de sexo femenino; etc. ¿Hay que transformar a todo el ejército para poder reclutar a todos los jaredim? Para poder entender todo esto se deben conocer las características especiales de este sector. Ellos sostienen que la Torá es la base fundamental de la existencia judía y se debe cumplir la prescripción "y la estudiarás de día y de noche!". Por lo tanto, todo el que así lo desee, debe ser sostenido para hacerlo durante toda su vida.

Link a la película Ajim: http://www.asgraphic.org/videos/video377/index.htm

Enrique M. Grinberg
Publicado en www.habonimdror.com.ar

Con primeros ministros mizrajíes, la paz hubiese llegado hace tiempo

Entrevista a Yossi Sucary, ganador del premio Brener

En una entrevista exclusiva para Nueva Sión, Yossy Succary nos envuelve en una atrapante narración sobre su propia historia autobiográfica, cuyos contrastes pintan fuertes paradojas culturales israelíes. Pero no sólo eso, el notable escritor mizrají se explaya en sus percepciones sobre el conflicto con los palestinos y la actitud de lo que llamó el “mainstream” israelí, mostrándonos una perspectiva cargada de relieves.
Por Enrique Grinberg

NS: Ante todo muchas gracias por la posibilidad de entrevistarlo. Me gustaría que me cuente un poco sobre Usted.
YS: Nací en Israel, soy hijo de una familia mizrají (judíos orientales). Hasta los nueve años, me crié con mi abuela en un barrio muy duro de Tel Aviv, Pardes Katz; después viví en Ramat Gan junto a mis padres. Más tarde me mudé con mis padres al norte del Tel Aviv donde casi era el único mizrají en la zona. Era un barrio muy homogéneo desde el punto de sus habitantes: desde la proveniencia étnica era una zona ashkenazí, y desde lo económico vivía gente adinerada de clase alta. Yo llegué allí siendo de familia mizrají y de clase media baja. Fue allí donde crecí y se imprimió mi visión política, cultural y social del mundo.
Una persona muy importante para mí fue mi abuela, junto a quien crecí, y años más tarde le dediqué mi primer libro que me promocionó: Emilia y la sal de la tierra. Me pregunté a mi mismo de manera natural si debía hacer dinero porque nací en una familia pobre u ocuparme de la sociología, es decir, a hacerme las preguntas que me importaban: ¿Qué hacemos aquí?, ¿Qué es la vida?, ¿Qué es el mundo? En estas inquietudes encuentro la influencia del lugar en donde me vi inmerso: crecí en una casa donde la atmosfera era religiosa, como saben en los mizrajíes (a diferencia de los ashkenazíes) no existe una cultura laica arraigada, y de repente me vi inmerso en una sociedad totalmente laica. También fui un prometedor jugador de Basket israelí.
Desde muy pequeño comencé a leer filosofía y no literatura. Luego de servir en el ejército fui un alumno brillante en la Universidad de Tel Aviv. Continué estudiando en el Instituto de Filosofía y Ciencias Políticas. Estaba encaminado hacia el doctorado, pero interrumpí el mismo porque todos eran ashkenazíes y yo mizrají, era como “la hoja de parra” que los cubría de la discriminación en la hegemonía ashkenazí: “Miren, aquí tenemos un mizrají, somos abiertos…”.
NS: ¿Cómo fue para usted vivir siempre entre dos mundos antagónicos, nunca en el medio.
YS: Fueron pasajes muy dramáticos. Desde pequeño conocí gente que se convertía en delincuente por el contexto en el que se encontraban; cuando llegué al norte de Tel Aviv y vi personas que tenían casas lindas y que viajaban en autos recordé que en Pardes Katz solo había carros con caballos y allí no teníamos otra posibilidad. En Pardes Katz donde crecí existen dos posibilidades: o ir a la sinagoga o ir a la parada de drogas, no hay otra opción, el Estado no invierte allí nada, lo abandona y no le importa en general.
NS: ¿Estas situaciones fueron un incentivo para tratar de superarse?
YS: Mi abuela siempre me transmitía la sensación de que yo era único y muy especial. Desde muy pequeño me hicieron exámenes psicométricos. Luego de los mismos le dijeron a mi madre que podría ingresar a tercer o cuarto grado. Ella se asustó ya que no sabía cómo manejarse en el mundo ashkenazí. Ella no entendía, simplemente quería que yo estudiara y fuera todo ordenado como los ashkenazíes. A los treinta años comencé a enseñar en una escuela externa, lo que es un establecimiento de alumnos expulsados del sistema educativo tradicional ya que decían que su rendimiento era insuficiente. Me dije a mi mismo: “vengo de un barrio duro, yo voy a sacarlos buenos, el sistema educativo no sabe nada, yo voy a apoyarlos, a prestarles atención ya que ellos pueden triunfar”. Tuve mucho éxito con esta tarea, ya que convertí a personas echadas del sistema educativo en alumnos que terminaron la Bagrut (bachillerato) en el Secundario. Hasta el día de hoy me llaman y me agradecen, me escriben en Facebook diciéndome que yo creí en ellos.
NS: Justamente la fe y la creencia es algo típico en los mizrajíes…
YS: Es cierto, por eso me fue bien. En Israel la academia es fría, es ashkenazi. Así como yo domino la filosofía occidental, me dediqué al estudio de Heidegger y Wittgenstein, estudié mucho: como aquellos que estudian Torá, yo estudie filosofía. Pero más allá de eso, toda mi orientación es oriental, el estereotipo mizrají de calidez, informalidad, que desconoce las reglas, que está al borde de la anarquía, siempre vivo en esta tensión. Estas contradicciones están mi interior, la ambivalencia entre la rica formación europea y el comportamiento oriental que me es tan propio. Puedo entrar a un restaurante y besar la mezuzá siendo yo totalmente laico y agnóstico, esto les resulta muy extraño e inentendible a mis colegas escritores y profesores ashkenazíes que nunca lo harían. Esto es algo intrínseco a mi propia cultura.
NS: ¿Cómo comenzó a interesarse por la escritura? ¿Había libros en la casa de sus padres?
YS: Yo crecí en una casa que no se leía, mis padres eran extraordinarios pero no había, como en la casa de mis amigos ashkenazíes, una cultura del libro. Mis padres trabajaban muy duro para poder sustentarnos, esa era su preocupación. Como no tenía plata para comprar libros, robaba libros de las librerías.
NS: ¿Cómo veían tus padres su inclinación por la lectura?
YS: A mi madre le gustaba y me alentaba permanente a leer. Ella quería que fuera ilustrado y destacado.
Ns: Pasemos ahora a sus libros. Cuénteme cuáles son sus títulos y temas centrales.
YS: Mi primer libro publicado fue Emilia y la sal de la tierra, que tuvo una gran aceptación en Israel. Es la novela de la literatura israelí que rompe el estereotipo de la mujer mizrají. Hasta ese momento en toda la literatura hebrea la mujer oriental siempre aparecía como que todo lo que sabe hacer es cocinar, ser cálida, servir a su marido, traer muchos niños al mundo, que no sabe pensar, casi deshumanizada. La literatura en Israel es una literatura netamente ashkenazí. Yo vine e hice lo contrario: una mujer que es inteligente, brillante, que tiene pensamientos abstractos, es muy analítica, contraria a los valores patriarcales y lo sobresaliente es que es una sobreviviente de la Shoá.
NS: ¿Y este personaje es real, existe?
YS: Si existe, no es una ficción. Es mi abuela. Esta historia fue difícil de digerir, sobre todo por mi trayectoria intelectual. De repente viene un mizrají que domina perfectamente la cultura occidental, vengo con Wittgenstein, Heidegger, Popper y Sartre.
NS: ¿Cómo continuó su obra literaria?
YS: Luego publiqué Miklator (apócope de refugio-luz). Éste es un libro que sólo la elite intelectual lo leyó, no fue masivo ya que fue muy filosófico. Narra la historia de un hombre que no podía vivir en Israel por la ocupación y la corrupción pero tampoco podía vivir en ningún otro lugar del mundo porque hay antisemitismo y lo odiaban por su judaísmo. Él siente que tiene que ser judío en la tierra de Israel. Como no tiene otra opción decide construir un refugio en Israel y vive en él, este refugio es concreto y también metafórico. Vive su vida en el refugio, se dice “yo no dejo Israel pero tampoco vivo en ella”. Es un emigrante de Israel, pero no afuera de ella sino dentro de ella, en su refugio.
NS: Por lo que escuche de su vida sumado a estos dos libros puedo inferir que los mismos son bastante autobiográficos.
YS: El primero es autobiográfico.
NS: Yo creo que el segundo también, me parece que en la escritura usted crea su propio refugio.
YS: Si, efectivamente la escritura es mi refugio. El lugar en el que yo me refugio es el movimiento; cuando voy de un lugar a otro, no tengo lugar. Un escritor austríaco, de los más grandes de segunda mitad del siglo XX, llamado Thomas Bernhard, cuenta que él vivía en Viena y un día decide instalarse en un pequeño pueblo del interior ya que decía que no podía vivir más en Viena en donde todos simulan ser cultos sin cultura real, van a la Ópera pero no saben nada sobre ella. Llega a ese pueblo y se da cuenta que la gente es muy simple, no tiene estudios. Entonces decide volver a Viena y en el auto piensa: “no puedo volver allí, todo es artificial”, por lo que decide volver al pueblito. En el camino piensa: “no, allí no hay nada, ni siquiera puedo comprar Neue Zeitung”, y se da cuenta que el auto y la travesía es su lugar. Yo me identifico con él y mi lugar es el libro.
NS: ¿Siente que necesita de ese refugio, que no puede vivir en la realidad israelí?
YS: Me es difícil vivir allí por la realidad creada por los colonos que nos arrastran a situaciones alocadas según mi punto de vista. Por otro lado está el Hamás, un movimiento fundamentalista y extremista que sólo quiere destruirme por ser judío. Yo ya no sé qué hacer, es como una guerra que no es mía, es entre los colonos y el Hamás. ¿Qué vínculo tengo yo con esto? Entonces, el único lugar que me siento seguro es en la escritura.
NS: Vamos con su tercer libro.
YS: El siguiente libro se llamó Una novela incorrecta. Trata sobre una maestra de escuela de cincuenta y un años, inteligente, que entiende que el sistema educativo en Israel colapsa y no está yendo por el buen camino, que se enamora de un alumno brillante de dieciocho años. Detrás de esta historia hay una crítica profunda a todo el sistema educativo, todo lo que hace, como influye en las personas, en los alumnos...
NS: Su último libro Benghazi-Bergen-Belsen recibió el reconocimiento más importante de la literatura en Israel, el Premio Brener. Cuéntenos un poco sobre el mismo.
YS: Más allá de haber ganado el Premio Brener y que todos hablen sobre este libro por ser best seller, se ha incorporado al sistema educativo de los colegios secundarios. Es el primer libro en el mundo que describe la Shoá de los judíos del Norte de África, un tema que mucha gente desconocía por completo, puesto que no sabía que judíos de Libia sufrieron la Shoá. Hizo mucho ruido y gustó mucho, de hecho se está pensando realizar una película basada en el libro.
Se trata sobre una familia de Libia de la ciudad de Benghazi que fue deportada por los nazis pasando por Trípoli, Civitella del Tronto en Italia hasta finalmente llegar a Bergen Belsen, en una travesía de tres años. Ellos recorren ese camino pasando por diversos campos de concentración. La heroína de este libro es una mujer llamada Silvana Jashash, una joven de veintitrés años proveniente de una familia judía burguesa. Esta familia fue deportada junto a otras ochocientas personas a Bergen-Belsen.
Si uno se pregunta por qué los nazis los agarraron y no los mataron es porque los nazis pensaban en canjearlos por prisioneros suyos cautivos por los aliados y los soviéticos. Cuando entendieron que este intercambio no se podía hacer corrieron el mismo destino que los hermanos ashkenazies en otros campos de concentración y en las cámaras de gas. En este proceso tan duro trasladan a personas del desierto de Sahara -donde hace aproximadamente cuarenta y cinco grados- a los menos veinte  del invierno europeo. Llevaron allí esta familia y a los que podían resistir, a los que eran ricos. Como muchos hombres se fueron muriendo, a partir de allí quien dirigirá los destinos de estos judíos prisioneros es Silvana Jashash. Más allá del encuentro con los nazis estos prisioneros se encontraron con los cautivos ashkenazíes y el relato cuenta las tensiones entre ambas culturas. Eran “negros”, hablaban en árabe, vestían con ropas livianas, no sabían lo que era el frío, nunca antes habían visto la nieve. No hablaban Yidish, no sabían alemán, no entendían nada. Allí aparece una mujer ashkenasi, Rivka Reis, que la ayuda.
Hay una historia que ocurrió de verdad cuando los ingleses liberaron Bergen-Belsen en el '45, se pueden encontrar en Google, a los soldados ingleses los acompañó el Gran Rabino de Inglaterra junto a un reportero de la BBC. Cuando liberaron el campo había un grupo de esqueléticos sobrevivientes con pocas energías que cuando vieron el transmisor de la BBC y al Rabino, se pusieron de pie y cantaron el Hatikva… allí mi abuela, perdón, Silvana Jashash, se une a ellos y canta con acento árabe para que sepan que ella también estuvo allí.
NS: ¿Este libro se basa en la historia de su abuela?
YS: Así es, mi familia pasó la Shoá. El libro tiene un exhaustivo chequeo de cada dato histórico, una profunda investigación y muchas entrevistas. Te voy a contar una historia que sucedió cuando era chico. Cuando cursaba el cuarto grado, apenas me mudé al norte de Tel Aviv, allí realizaban todos los años un acto en memoria de la Shoá. En el aula, todos eran ashkenazim menos yo. Levante la mano y le dije a la maestra que yo tenía algo para contar. Me preguntó qué quería decir, porque ella sabía que yo era mizrají y, por lo tanto, ¿qué tenía que ver yo con la Shoá?. Le dije que mi familia también pasó por la Shoá, también nosotros estuvimos allí. La maestra me miro y me dijo: “no, no… los mizrajíes no estuvieron en la Shoá, solo los ashkenazíes”. Para mí fue un acontecimiento muy autoritativo, yo era un chico que viene de un barrio, de repente llegar a un lugar donde me dije: “ella debe tener razón”. Fui a ver al director y le dije que mi familia pasó la Shoá, no hay otra posibilidad, ellos me comentaron cómo los nazis los sacaron de sus casas, los llevaron a campos de concertación en Europa, que los alemanes vinieron y mataron a las primas de mi mamá, a las hijas de Zluma con un disparo de un metro. Él me dijo: “no, es tan solo imaginación mizrají”. Me recuerdo la caminata entre la escuela y mi casa. Caminé como cinco horas  una distancia de doscientos metros. No era capaz de llegar a mi casa, pensé que todos estos años tanto mi abuela como mi madre me mintieron, creí más en el sistema educativo que en mi abuela. No hablé con ellos, durante más de un año pensé que me habían engañado, no les dije nada, solo lo guardé en mi corazón. Después de un año y medio me di cuenta que si alguien no sabía nada era el sistema educativo, eran ignorantes. Desde aquel entonces, sin saber que sería escritor, me dije esta historia la tengo que contar.
NS: Cambiemos de tema: ¿cómo ve al Estado de Israel: ¿Fuerte o débil? Por ejemplo si tuviera que escribir una novela sobre Israel ¿cómo sería ese personaje?
YS: Es un tema muy pero muy complejo, Israel se encuentra entre doscientos millones de musulmanes que si tuvieran una oportunidad, no soy naif, ellos preferirían que desapareciéramos. Israel comete muchos errores políticos, yo pertenezco por mis ideas políticas a la izquierda. Pero yo nunca contribuiría a destruir a Israel en el exterior. La ocupación es algo terrible, es demoledor para nosotros mismos, porque la ocupación nos conquista el espíritu, no ocupa solo el territorio.
NS: Eso mismo dijo Leibowitz en 1968, que la ocupación además corrompe el espíritu judío.
YS: Así es, él dijo que había que entregarlos. La violencia en Israel en los últimos años se ha incrementado. Si me preguntas por qué, te digo que es por la ocupación. Si sos un joven de dieciocho años y estás en un checkpoint y golpeás a una mujer palestina, cuando te liberas del ejército y ves esto como legítimo no hacés esta separación de manera tan fácil. La violencia comienza a estar dentro tuyo y esto es muy problemático. Pero por otro lado el islam radical nos quiere eliminar. Yo no soy como aquella izquierda ingenua: los extremistas islamistas como el Hamás, el Daas y otros grupos quieren vernos muertos o que no estemos aquí, eso es lo que quieren. En sus fantasías eso es lo que anhelan, también si me preguntas los árabes israelíes quieren lo mismo.
NS: ¿Cómo lleva el ser mizrají y de izquierda?
YS: No es simple, porque en Israel no es común entre los mizrajíes estas ideas, hay un grupo pequeño de intelectuales orientales de izquierda. La mayoría de los mizrajíes son de derecha, muy pero muy de derecha.
NS: La idea sionista fue una iniciativa ashkenazí. Vamos a imaginar qué hubiese pasado con un Herzl mizrají ¿Qué tipo de estado se hubiese dado?
YS: Uno totalmente diferente. Si en las últimas décadas hubiese habido primeros ministros y líderes mizrajíes, la paz hubiese llegado hace tiempo. Los ashkenazíes trasladaron la cultura occidental a un terreno geopolítico que es árabe. Los mizrajíes no actúan como si los árabes quisieran sacarles su cultura, son parte de su cultura. Es por ello que sería más fácil aceptarlos y poder lograr la paz, no sería para ellos nada amenazante de manera global. El problema es que no dejaron a los mizrajíes tener el control, y si hubo algunos orientales no eran los adecuados. Parte de los errores de los mizrajíes es que cuando llegan al poder se olvidan de su pueblo, de donde vienen y ellos mismos traicionan sus propias ideas. Pienso que si aquí hubiera una dirección oriental, sería un estado más integrado a la región, los países árabes no sentirían que esto es una amenaza de Estados Unidos, Inglaterra y Occidente de controlar Medio Oriente.
NS: ¿Cuál cree que es el rol actual de los intelectuales, artistas y escritores en Israel? Usted escribe notas críticas sobre la situación actual en el periódico Haaretz: ¿Se siente seguro tomando en cuenta las amenazas que tuvo Gideon Levy, que lo llevaron a tener que ir con custodia por la calle?
YS: Yo tampoco en lo personal no pienso como Gideon Levy, pero como dijo Voltaire “no acuerdo contigo, pero moriría por el derecho que tienes a expresar tu opinión”. Esto es lo que hay que hacer. Es el rol del intelectual. Escribí sobre ello un artículo en Haaretz en medio de la guerra: que la democracia israelí está en riesgo porque durante la guerra no se dejó hablar a quienes tenían otra postura. Escribí que un día nos vamos a despertar y no va a existir esta democracia, porque el mainstream comenzó a bloquear las opiniones de la gente. En ese artículo expresé la idea de que los intelectuales debemos ser los defensores de esta democracia, la democracia israelí es muy frágil. Los principales partidos políticos israelíes, Yair Lapid, Tzipi Livni, el Likud, el maintream israelí, no hicieron nada, había aquí un clima de que si alguien decía algo diferente todos salían a decir y escribir en su contra y a decir que habría que matarlo. Yo les dije que esto es algo fascista, que los directores de las escuelas, los decanos de las universidades, los docentes universitarios, la prensa, tienen que hablar sobre esto. Pero ellos callaron y ellos son el mainstream y me devoraron.
NS: Para concluir me gustaría tomar una palabra que me imagino que no es fácil para usted : identidad ¿Quién es Ud. y qué es?
YS: En primer lugar soy judío, en segundo lugar soy norafricano y escritor, y por último, israelí.

Publicado en el Periodico Nueva Sion http://www.nuevasion.com.ar/articulo.php?id=6086

Llenar el vacio

Luego de algún tiempo de ausencia retomamos esta columna y les acercamos una nueva propuesta para poder disfrutar del cine israelí. Lemale et Hajalal (Llenar el vacio) es nuestro titulo de hoy, escrita y dirigida por Rama Burshtein y estrenada en el año 2012.

Salimos un poco del cine político para presentar esta obra que nos cuenta la historia de una joven de dieciocho años llamada Shira criada en el ceno de familia ortodoxa de Tel Aviv. Como es costumbre en dicha población su padre ya tiene concertado su matrimonio. El joven agraciado es del agrado de Shira, ella espera con ansias la llegada de la boda. El drama comienza cuando trágicamente Esther, su hermana mayor, muere durante el parto. El padre decide sumido en duelo posponer la boda de su hija a fin de no tener que enfrentar la trágica muerte de su hija mayor y el abandono del hogar de su otra hija. Es aquí donde la historia comienza a complicarse cuando al viudo le presentan una mujer que vive en el exterior y donde se plantea la posibilidad de concretar un segundo matrimonio lo cual alejaría al bebe recién nacido de la casa de sus abuelos. La familia comienza a operar religiosamente y psicológicamente de manera implícita y explicita para que Shira cumpla con la ley judía llamada “Jok Ihebum” que dice que cuando en un matrimonio fallece la mujer y esta tiene una hermana menor debe ocupar el lugar casándose con el viudo.

Son muchas las variables que se ponen en juego en este libreto, la ley, la norma, el rito, el ritual, las costumbres, la obligación, los contratos y acuerdos, el lugar del amor, el afecto y la falta ellos, los egoísmos y altruismos, el deseo, la felicidad y la tristeza, el dolor, la vida y la muerte entre tantos otros.

Es muy interesante poder captar los diálogos de la película los cuales sutilmente nos muestran los vínculos formales e informales de la familia, las manipulaciones y demás artilugios que se utilizan para el logro de los objetivos de parte de ellos. En este torbellino de versiones y presiones Shira se enfrenta desde la más profunda soledad familiar a decidir como llena y si llena el vacio en su vida y en la de los demás.

Sin más preámbulos vamos a la proyección en la esperanza que la disfruten.

Encender parlantes y hacer click a continuación: http://www.asgraphic.org/videos/video466/index.htm

Enrique M. Grinberg

Publicado en www.habonimdror.com.ar

Ta Gordin, La Célula Gordin

¡Hola! ¿Cómo están amig@s de la Web de Habonim Dror?

Volvemos a reactivar la sección de películas luego de un tiempo de ausencia.

Espero hayan visto y disfrutado las recomendaciones anteriores que les hiciera por medio de otros artículos sobre películas del cine israelí.

A fin de compensar el tiempo perdido en esta oportunidad recibirán la invitación a ver la primera temporada de una serie israelí (12 capítulos) titulada “Ta Gordin”, en español: “La Célula Gordin”.

En los últimos años las series israelíes han tenido gran éxito en el país como así también en el exterior.
La que más trascendió en fama es sin lugar a dudas “Be Tipul”. Su formato original ha sido vendido en el exterior y se exhibió en más de 34 países del mundo, siendo la versión de HBO la más conocida que produjo el éxito mundial de la misma bajo el nombre de “In Treatment”. En Argentina pudimos ver una adaptación de la misma llamada “En Terapia” incluida en la programación de la TV Pública.

Otra de las series israelíes que hicieron furor dentro y fuera de la frontera de Israel fue “Hatufim (Secuestrados)” más conocida como “Homeland”.

Otras series producidas en Israel como “Sruguim (Tejidos)” en relación a las Kipot (solideos) usados por los Judíos de la Ortodoxia Nacional o “Pilpelim Tzehubim (Pimientos Amarillos)” tuvieron sólo gran repercusión dentro del público israelí.

Todas las series propuestas por la Tv israelí son bastantes autorreferenciales a las temáticas y problemáticas actuales que enfrenta la sociedad israelí. Si bien estas producciones tienen un componente particular de la vida en Israel, cada vez más encuentra códigos comunes con la realidad de otros países y es por ellos que se da la posibilidad de “exportar” estas producciones y formatos por un lado y el deseo de adquirirlas por el otro.

Hoy es el turno de presentar la serie “Ta Gordin” (Célula Gordin) que nos inserta en el mundo del espionaje, el contra espionaje, los servicios de inteligencia exteriores e internos, la mafia, la corrupción, la lucha armamentística y operaciones donde el fin justifica perfectamente los medios.

La historia comienza cuando un operador central de espías de origen ruso se vuelve a poner contacto luego de varios años con los miembros de la familia Gordin, quienes bien podrían ser lo  que se conoce en la jerga como una célula dormida, y les exige el reclutamiento de su hijo Eyal, un destacado oficial quien es asistente del comandante de la Fuerza Aérea Israelí para una misión importante, específica y temporal.

Ante ese requerimiento y para no repetir historias de extorsión y misiones riesgosas y aislar a su hijo de ese mundo, es que los padres deciden intentar huir de Israel, algo que no les es fácil por la intensa y eficaz vigilancia de los servicios de inteligencia y grupos tácticos y operativos rusos que allí operan.
 Por otro lado, el Shin Bet, Servicio de Inteligencia y Seguridad Interior de Israel, viene trabajando hace años en el seguimiento de estas células y su hipótesis es que existe una poderosa banda rusa de asesinos que opera en el país.

Realmente los componentes de esta serie hacen de la misma un propuesta de alta calidad por la gran producción, las locaciones y escenarios elegidos para su filmación, una historia atrapante y muy dinámica con un libreto original, argumentos sólidos e investigación profunda.

Se ve un gran despliegue técnico y actoral que aportan a la edición de las imágenes y al producto final.
Presenta una guerra por la tecnología que en si misma encierra un sin fin de dispositivos Hi Tech para el espionaje nunca vistos, por lo menos por quien escribe. Asimismo mismo deja al descubierto el pragmatismo de estos personajes donde los negocios están por encima de los ideales o lealtades.

Incluye también amores, desamores, engaños, verdades y mentiras, asesinatos, agentes secretos militares y mucha pero mucha acción.

Creo que por todo lo expuesto no les quedará otra que hacer click y destinar unas horas para verla y disfrutarla. Agradecemos a TV Israelí Subtitula por permitirnos acceder a la misma.

http://tvisraelisubtitulada.blogspot.com.ar/search/label/Ta%20Gordin

Nota: La serie no apta para personas con problemas cardíacos dada la permanente adrenalina que genera!

Espero les guste y nos escriban sus comentarios en la Web.

Enrique M. Grinberg

Publicado en www.habonimdror.com.ar